Es habitual que el género de la fantasía se alimente de la propia historia.
Y en el mundo creado por George R.R. Martín no podía ser diferente, como podemos ver en la adaptación de Fuego y Sangre: La casa del dragón.
La historia que ha llegado a las pantallas a través de una serie de HBO, se basa en el acontecimiento histórico conocido como la Anarquía, producido en el siglo XII en Inglaterra.
Episodio anterior a la conocida Guerra de las Dos Rosas, que casualmente inspiró la historia de Juego de Tronos.
Enrique I nombró heredera a su hija la emperatriz Matilde y aunque en la historia real el enfrentamiento no fue entre hermanos sino entre primos mientras que en la serie la disputa es entre Rhaenyra y su medio hermano Aegon.

El primo de Matilde, Esteban de Blois llegó rápidamente a Londres tras la muerte del rey y aquí comenzó el conflicto.
Rhaenyra es una clara inspiración de Matilde: ambas son líderes ingeniosas que lucharon por su derecho al trono en un mundo dominado por lo masculino.
Pero sus similitudes van más allá, también coinciden en otros puntos muy curiosos, por ejemplo la teoría de que sus segundo matrimonios no serían realmente válidos ya que el primer marido no habría fallecido realmente sino que se convirtieron en ermitaños. Estos rumores no pueden ser contrastados en la historia de Matilde pero en la serie sí que se nos deja claro que Laenor Velaryon, marido de Rhaenyra, abandona los siete reinos oculto al haber fingido su muerte.
Su destino final sí que varía, al menos si la serie sigue la historia escrita por George R.R. Martin en Fuego y Sangre, ya que Matilde pasó sus últimos años trabajando como asesora política de su hijo Enrique II que ascendió al trono y para conocer el final de la Rhaenyra de la serie aún tendremos que esperar.



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